Venganza!
Comedia en Un Acto


de

Georges Feydeau y Ellis Toussier

Derechos de Autor reservados
Georges Feydeau y Ellis Toussier Bigio
Horacio 1729-5
Colonia Los Morales
Mexico City, D. F. 11510
Mexico
Tel: (52-55) 5280-3644


Un abogado con una esposa celosa recibe una propuesta indecorosa de una mujer vecina que está harta de los celos infundados de su esposo. Por venganza le quiere dar razón de ser celoso. El abogado rechaza la propuesta, hasta que de repente ve al marido através de la ventana con otra mujer, que él supone es su esposa. Ahora decide vengarse de su esposa infiel, aceptando la propuesta. Pero ahora la mujer es la que cambia de parecer, porque su esposo ya le pidió disculpa, porque vió a su esposa y al abogado parados junto a la ventana, y confundió al abogado con una viejita.


Copyright, 1997, Georges Feydeau y Ellis Toussier. Todos los derechos de autor reservados. Se da permiso de copiar esta obra en forma impresa, o en video o cinta audio, con la condición que siempre se de aviso a los autores si viven, y se le mande una copia a la dirección arribay que siempre se incluya este aviso de derecho de autor. También se da permiso de poner esta obra en teatro en forma gratuita, siempre que se invite a los autores si viven a verla. Permiso para poner esta obra en teatro cobrando por la entrada requiere permiso por escrito de los autores.


DE UN LADO DEL ESCENARIO, UNA SALA BIEN DECORADA... DEL OTRO LADO UNA COCINA BIEN EQUIPADA... UNA PUERTA DA A LA SALA DEL LADO EXTERIOR DE LA CASA. HAY UNA VENTANA GRANDE EN LA SALA. ESTA VENTANA ESTA CERRADA CUANDO EMPIEZA LA OBRA. LA MESA ESTA PUESTA PARA UNA SOLA PERSONA, Y HAY PLATOS CERCA.

HECTOR:
(EN LA COCINA, HABLANDO A SI MISMO MIENTRA COCINA)
Si alguien me viera friendo este par de huevos pensaría que soy cocinero... pero... ¡Por supuesto que no soy cocinero! ¡Soy abogado! En verdad... ¡Licenciado en Leyes! ¡Maldición! No es mi culpa que tengo que cocinar mi propio desayuno... Es culpa de mi esposa... Ella es bellísima, y la adoro pero... ¡es tan celosa! Apenas ayer en la mañana hizo un escándalo porque le pedí a Margarita, la sirvienta, de servir la mesa para tres... ¿Cómo quiere mi esposa que le hable yo a la sirvienta sin mirarle la cara? Luego anoche estaba buscando mis calzones... Le pedí a Margarita, que estaba parada cerca de mi esposa, "Por favor traígame mis calzones..." Ni siquiera la miré cuando se lo dije... ¿Y qué pasó? ¡Mi esposa se puso furiosa! Dijo que yo la estaba humillando enfrente de la sirvienta... Dijo que no tengo vergüenza... Y total, se fué de la casa a dormir a casa de su mamá... Pero antes de irse, ¡despidió a Margarita! Así que hoy estoy solo en la casa, sin sirvienta... Solo, pero vigilado de cerca por la Señora Margolis, la vecina metiche que vive abajo... La Señora Margolis jamás perdería una oportunidad de reportarle a mi esposa a que hora salí, a que hora entré, si tuve visitas...

Ah, pero hoy me va usted a odiar, Señora Margolis... Ni he salido, ni he tenido ninguna visita... y ahora estoy cocinando mi desayuno para comerlo solito... Es cierto que adoro a mi esposa, y daría la vida por ella... ¡Pero no quiero morir de hambre por culpa de ella! Morir de hambre no es algo que...
(SUENA EL TIMBRE DE LA PUERTA)
¡Oh! ¿Qué es eso? Llegó alguien... ¡Oh, que bueno! Ya regresó mi esposa...
(SUENA OTRA VEZ EL TIMBRE DE LA PUERTA, INSISTENTE. HECTOR ABRE LA PUERTA)

EMMA:
(ENTRA, MUY AGITADA)
¡Ayy! ¿Pero porqué se tardó tanto en abrir la puerta? ¿Acaso no oyó el timbre?

HECTOR:
Si, Señora, pero...

EMMA:
"Si, Señora, pero..." ¡Torpe!
(ENTRA Y VA A MIRAR AFUERA POR LA VENTANA)
¡Pronto! ¡Llame a su patrón!

HECTOR:
¿A mi patron? Pero... ¡Yo soy mi patrón!

EMMA:
¿Usted? ¿Usted es el patrón? Pero entonces... ¿porque abrió usted la puerta? ¿Y porqué esta usted vestido asi, como si fuera el portero? Dígame... ¿Porqué?

HECTOR:
Señora, con todo respeto... Yo abrí la puerta porque no tengo portero... Y no estoy vestido como portero... ¡Esta es la ropa que acostumbro vestir! ¡Soy abogado!

EMMA:
¿Usted? ¿Usted es abogado? Oh, Licenciado... pero entonces... ¡Entonces le ruego me disculpe! ¡Le hablé como si fuera usted un sirviente! Y no lo es... ya me doy cuenta que usted no es sirviente...

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Oh! ¡Los insultos que uno tiene que soportar de los clientes!

EMMA:
Pues bien, Licenciado... ¡Déjeme contarle porqué estoy aquí!

HECTOR:
Muy bien, Señora... Estoy a sus órdenes... Por favor cuénteme ¿que asunto la trae a usted aquí?

EMMA:
(SE SIENTA. SE QUITA EL SOMBRERO Y SU ABRIGO DE PIEL)
Sí, Licenciado... Es una larga historia...

HECTOR:
(GEMIDO, A SI MISMO)
¡Oh, no! Se está sentando... ¡Y yo que aún no he desayunado!

EMMA:
¡Licenciado!

HECTOR:
¡Señora!

EMMA:
¿Acaso es usted un caballero?

HECTOR:
¿Qué preguntó? ¿Que si soy un caballero? Ah, Señora, ser caballero es algo que todo hombre...

EMMA:
¡Por favor, Licenciado! Ahora no es momento para darme un discurso! ¡Conteste la pregunta!... ¿Es usted un caballero?

HECTOR:
Pues, Señora, eso depende de como lo ve... hay hombres que no parecen ser caballeros pero son caballeros, y luego hay hombres que solo dicen que son caballeros pero que no lo son... Mi padre decía que la cortesía...

EMMA:
¡Oh! ¡Es que usted no me comprende! Quiero saber si es usted un caballero... es decir, moralmente...

HECTOR:
¿Que qué?!! ¡Dio mio! ¿Que si soy un caballero, moralmente? Sí, Señora, me supongo que sí soy un caballero... ¡moralmente!...
(A SI MISMO)
¿Qué demonios quiere esta mujer?!!

EMMA:
Muy bien... entonces... ¡Licenciado! ¡He venido a pedirle un servicio especial!

HECTOR:
Si, por supuesto...

EMMA:
¡Digamos que por cinco mil, redondos!

HECTOR:
¿Cinco mil, redondos?!!
(A SI MISMO)
¡Dios mio! ¡Tambien decide mis honorarios! Pero... ¿qué pensaría mi esposa si de repente llegara?

EMMA:
Licenciado, ¡yo soy una mujer casada!

HECTOR:
¿En serio, Señora? ¡Uuf! Entonces ahora puedo estar mas tranquilo... Por favor, Señora... Siéntese...
(EL SE SIENTA FRENTE A ELLA, AL OTRO LADO DE LA MESA)

EMMA:
Licenciado... Yo tengo un esposo...

HECTOR:
Si, Señora... por supuesto...

EMMA:
¿Porqué dice usted "por supuesto" cuando solo le comenté que tengo un esposo?

HECTOR:
Pues... Yo dije "por supuesto" porque... porque como dijo usted que es una mujer casada, entonces ¡por supuesto tiene usted un esposo!

EMMA:
Ah, pues si... ¡Por supuesto!

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Y por supuesto, tambien, mi desayuno se está enfriando!... ¡Oh!

EMMA:
Sí, Licenciado... Yo tengo un esposo... ¡Un esposo muy celoso! ¡Licenciado! Mi esposo es tan celoso que constantemente me acusa públicamente de traicionarlo, ¡sin ninguna razón!

HECTOR:
¡Ah! Ya veo...

EMMA:
¿Ya ve? ¿Qué ve?

HECTOR:
Si, por supuesto... Usted ha venido a verme para que yo le de mi servicio...

EMMA:
¡Exactamente!

HECTOR:
(SACA LIBRETA Y LAPIZ, Y SE PREPARA PARA TOMAR NOTAS)
Sí... Con todo gusto... Deje ver... ¿Sabe usted si su esposo tiene alguna amante?... ¿Hay testigos? ¿Tiene usted cartas escritas?... ¿Existe alguna otra prueba que podríamos utilizar para hacer un caso en su contra?

EMMA:
¿En su contra?!! ¿Pero a qué demonios se refiere usted?!!

HECTOR:
Pero Señora... Si desea usted separarse de él legalmente... tal vez un divorcio... Entonces necesito...

EMMA:
¿Divorcio? ¿Yo? ¿Un divorcio? Pero Licenciado, ¡yo nunca le mencioné la palabra divorcio! ¡Yo amo a mi esposo, Licenciado!

HECTOR:
Ah... ¿lo ama? Que bien... me alegro... pero... Entonces ¿para qué me vino a ver? ¿Cuál es su problema?

EMMA:
Mi problema, Licenciado, ¡es que mi esposo es muy celoso!

HECTOR:
Pero, Señora... ¿y yo qué? ¿Qué quiere usted que yo haga? ¿Acaso vino usted hasta aquí para quejarse conmigo que su esposo es celoso?

EMMA:
(SE LEVANTA, ENOJADA)
Pero Licenciado... ¡es que no existe ninguna razón para que sea tan celoso! ¿Me entiende usted? ¡No hay razón! Por supuesto, ¿usted no pensaría por un solo momento que yo le daría una razón para tener tantos celos, verdad, Licenciado?

HECTOR:
Pero Señora... Yo no soy departamento de quejas... Jamás dije que yo pienso que...
(A SI MISMO)
¡Oh, Dios mío! ¿De dónde salió esta mujer?

EMMA:
(VA A LA VENTANA)
¡Imagínese! El acusándome a de no haberle sido fiel... gritando y haciendo un escándalo, diciendo que yo no lo quiero... ¡hah!

HECTOR:
(MIRANDO A LOS HUEVOS)
Oh, esto va para largo... Esta nunca se va a ir... ¡Y yo me estoy muriendo de hambre!

EMMA:
(SE ACERCA A HECTOR)
¡Licenciado! Lo he venido a ver porque es usted mi vecino... Yo vivo en la casa directamente enfrente a la suya...

HECTOR:
Es un placer, Señora... ¿Pero acaso piensa usted visitar a todos sus vecinos para decirles que su esposo es celoso?

EMMA:
(SE ACUESTA EN EL SOFA, CERCA DE LA VENTANA)
He venido porque necesito su ayuda... Y ahora, Señor Licenciado... ¡Ahora quiero que me haga usted el amor!

HECTOR:
(A SI MISMO)
¿Que qué?!! ¡Está loca! ¿Yo? ¿Hacerle el amor a ella?
(A EMMA)
¿Qué cosa dice usted que quiere que le haga?!!

EMMA:
El amor, Licenciado... ¡Hágame el amor!... ¿Entiende usted Castellano? Quiero que me tome... ¡ahora! Pero antes, Licenciado... quiero que nos entendamos perfectamente bien...

HECTOR:
¡Ay, Señora!... Seguramente esto es una broma... ¿Acaso se cree usted Julieta, y me cree a mí Romeo?...

EMMA:
(SECO)
¡Señor Licenciado! Quiero que sepa que yo pienso que usted es feo...

HECTOR:
¿Qué?!!

EMMA:
¡Por favor no me interrumpa! Para mi gusto, usted es feo... y muy aburrido... no muy brillante... un poco barrigón... y sin ningun atractivo sexual... ¡No, ninguno!... Sin atractivo sexual...

HECTOR:
Pero... ¡Señora!... No sé qué decir... Es usted muy... amable... ¡Sí! Tal vez un poco demasiado franca al escojer sus palabras, pero muy amable... Sí...
(GRITANDO)
¡GRACIAS, SEÑORA!

EMMA:
Sí, mi querido Licenciado... Eso es lo que pienso yo de usted... ¡No piense usted que esto me va a dar algún placer!

HECTOR:
¿Placer, Señora? Pero... ¿Porqué debiera yo de pensar que esto podría darle algún placer?

EMMA:
Oh, es que ¿usted sabe lo vanidoso que son los hombres! Pero ahora que ya sabe usted la verdad... Ahora no va usted a pensar que en realidad me está gustando... asi que, ¡ya podemos empezar! ¡Hágame el amor!
(SE ACUESTA Y CIERRA LOS OJOS)

HECTOR:
¡Ay! ¡Vamos, vamos! Señora, ¡yo pienso que usted está bromeando! Seguramente esto es todo una broma...

EMMA:
Mi querido Licenciado, no es ninguna broma... ¡Quiero que me haga el amor... ahora!

HECTOR:
Pero, ¿me quiere usted decir... Quiere usted que yo crea que?... ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Ya es suficiente! ¡Dígame porqué vino usted aquí!

EMMA:
¡Vine aquí, Licenciado, porque quiero que me haga el amor! ¡Ahorita mismo! Así que... ¡manos a la obra!

HECTOR:
Pero, Señora!... ¿Cómo le voy a hacer el amor a usted si yo no la amo?

EMMA:
¿Y qué importa eso? ¡Yo tampoco lo amo a usted!

HECTOR:
Pero... Es que... ¡Ni siquiera la conozco!

EMMA:
¡Ni yo tampoco lo conozco a usted, Licenciado!...

HECTOR:
Pero Señora... ¡Soy un hombre casado!

EMMA:
Y yo soy una mujer casada, Licenciado... Vamos, empecemos... ¡Hágame el amor!

HECTOR:
(FURIOSO)
¡Oh! ¡No puedo creer esto! No entiendo qué está pasando...
(AGARRA EL PLATO DE HUEVOS Y UN PEDAZO DE PAN Y SE METE DEBAJO DE LA MESA)

EMMA:
Mire, Licenciado... Le estoy pidiendo que me haga el amor porque quiero darle a mi esposo una lección que jamás se olvidará... Yo quiero igualar las tablas con él porque siempre me está acusando de serle infiel... ¡Me quiero vengar por tanto escándalo que ha hecho, cuando la verdad es que siempre le he sido completamente fiel! Esa es la razón por la que he venido a pedirle su ayuda... Es mi venganza... ¿Ahora ya le entiende?

HECTOR:
(DESDE DEBAJO DE LA MESA)
¡No!... ¡Usted dijo que piensa que no soy muy brillante! ¡Estoy completamente de acuerdo! ¡No le entiendo nada!
(SE PREPARA UNA TORTA Y SE LA EMPIEZA A COMER)

EMMA:
(A SI MISMA)
¡Ach! ¡Los hombres!... Siempre... ¡idiotas, o locamente celosos!
(EN VOZ ALTA)
No importa... empecemos... Aquí, junto a la ventana...
(ABRE LA VENTANA)

HECTOR:
¡Ey! ¿Ahora qué está haciendo?!!

EMMA:
Usted puede ver lo que estoy haciendo... ¡Estoy abriendo la ventana!

HECTOR:
¡Pero si hace mucho frio! ¡Está congelando afuera!
(SE SALE DE DEBAJO DE LA MESA)

EMMA:
¡Pues, encienda la calefacción!

HECTOR:
¿Pero porqué debiera yo de encender la calefacción si es más lógico cerrar la ventana? Por favor, Señora... ¡cierre la ventana!
(A SI MISMO)
¡Oh, realmente está loca!

EMMA:
(SEÑALANDO LA CASA DE ENFRENTE)
Pero si cierro la ventana, ¿como espera que nos vea Mustafa?

HECTOR:
¿Mustafa? ¿Y quién es Mustafa?

EMMA:
Mi esposo... Mustafa...

HECTOR:
¿Quién? Ah, sí... su esposo... Mustafa... Señora, ¡cierre la ventana!

EMMA:
(A SI MISMA)
Este hombre está chiflado...

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Está mujer está loca!...
(EN VOZ ALTA)
Si persiste usted en dejar la ventana abierta, le estoy advirtiendo... ¡Voy a empezar a estornudar!

EMMA:
No se preocupe... Aquí tengo una cajita de papel higiénico... ¡Vamos!

HECTOR:
(SALE DE DEBAJO DE LA MESA. A SI MISMO...)
¡Oh! ¡Me va a matar esta señora!
(EN VOZ ALTA)
Por lo menos déjeme ponerme un abrigo...

EMMA:
¡Claro! ¡Tome! Póngase mi abrigo de mink...
(LE ACOMODA EL ABRIGO EN SUS HOMBROS)
¡Listo! ¡Ahora ya va a estar calientito!
(SE SIENTA)

HECTOR:
Pero ¿a qué hora voy a empezar a desayunar?

EMMA:
¿Qué? ¿No ha desayunado todavía? Siéntese entonces... Vamos a desayunar juntos...
(VA A LA MESA)
Oh, pobrecito... ¿Cómo no me di cuenta?... Me debí haber percatado al ver la mesa puesta... Vamos, Licenciado, ¡siéntese y desayunemos juntos!

HECTOR:
(ASOMBRADO, A SI MISMO)
Pero... ¡Si ni siquiera la he invitado a élla!
(EN VOZ ALTA)
Perdóneme, Señora, pero...

EMMA:
¿Pero qué? ¡Vamos, vamos! ¡Hable!

HECTOR:
Con su permiso, pero... pero... ¡Ni siquiera la he invitado!

EMMA:
(AMABLE)
¡Oh, eso! ¡No se moleste, Licenciado! ¡Está usted perdonado! Y ahora, vamos... Siéntese aquí, a mi derecha... ¡El lugar de honor!

HECTOR:
(SE SIENTA, ATONTADO)
¿El lugar de honor? Pero, si... ¡Ahora ella es la que me invita a !

EMMA:
¡Ah! Faltan cubiertos... ¡Llame a la sirvienta!

HECTOR:
¿A la sirvienta? ¡Pero si no tengo sirvienta!

EMMA:
¿Qué?!! ¿No tiene sirvienta? ¿No dice que es usted abogado?

HECTOR:
¡Sí, Señora!... Soy abogado de profesión... Pero estoy sin sirvienta, ya que mi esposa despidió a la sirvienta...

EMMA:
¡Vaya! ¡Igual que yo! ¡Yo también despedí a la sirvienta! Pues, entonces, ya que no hay ningún sirviente, ¡vaya usted y traiga los cubiertos para que podamos empezar a desayunar!

HECTOR:
Pero, ¡Señora!...

EMMA:
Yo misma no puedo ir ya que no sé adónde guarda usted los cubiertos... ¡Ahora, vaya! ¡Vaya!
(GOLPEA EL PISO LIGERAMENTE CON SU ZAPATO, IMPACIENTE)

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Oh! ¡No puedo creer que esto me está sucediendo!

EMMA:
¿Dijo usted algo?
(GOLPEA EL PISO UN POCO MAS FUERTE)

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Oh, no! ¡La Señora Margolis está abajo escuchando!
(EN VOZ ALTA)
Dije que... ¡Dije que ya voy!...
(A SI MISMO, SALIENDO)
¡Oh! ¡Me está matando!

EMMA:
(A SI MISMA, MIRANDO AFUERA DE LA VENTANA)
Así que, querido esposo, ¿tienes celos, verdad? ¿Así que acusas a tu esposa de serte infiel? ¿Piensas que tengo un amante? Pues, ya que eso es lo que crees, ahora te voy a dar buena razón para pensarlo! Ahora vas a tener tu merecido... Ah, sí, ¡Ahora sí que recibirás lo que te mereces!

HECTOR:
(REGRESA)
Aquí estan... los cubiertos... ¡Brrr! ¡Qué frio hace aquí!

EMMA:
¡Ah! ¡Ya regreso! ¡Muy bien! ¡Venga aquí a ayudarme!

HECTOR:
¿A ayudarla?

EMMA:
¡Sí! ¡Ayúdeme a poner esta mesa junto a la ventana!

HECTOR:
(RESISTIENDO)
¡Oh, no! ¡Basta! ¡Suficiente! ¡Ya es demasiado!
(JALA LA MESA. JALONEAN DE UN LADO PARA OTRO)

EMMA:
¿Qué? ¿Rehusa usted ayudarme a poner la mesa aca?

HECTOR:
¡Por supuesto que rehuso! ¿Quién jamás oyó decir que alguien ponga la mesa junto a una ventana abierta en el medio del invierno?!! ¡Esto es una locura! ¡Completamente locura!
(ESTORNUDA)
¡Aaachuuu! ¡Oh, no! ¡Ya lo logró! ¡Ya me pegó un catarro!

EMMA:
¡Salud!

HECTOR:
(A SI MISMO)
¡Oh! ¡Váyase al demonio!

EMMA:
Licenciado, ¡quiero hacerle notar que si ya hubiera usted aceptado mi propuesta, ya estaríamos terminando ahora!

HECTOR:
(PRONUNCIANDO MAL LAS PALABRAS)
Señora, yo dambién, guiero hacerle notar gue...
(ESTORNUDA)
¡Aaachuuu!
(ESTORNUDA VARIAS VECES)
Ahora dengo un fuerte cadarro...
(CUBRE SU CABEZA CON UNA SERVILLETA BLANCA, ALZA LAS SOLAPAS DE SU SACO, Y SE LIMPIA LA NARIZ CON UN PEDAZO DE PAPEL HIGIENICO...)

EMMA:
Pues, de cualquier manera, le advierto que si no hace lo que le pido, le voy a decir a su esposa que me hizo usted el amor...

HECTOR:
¿Que qué?!! ¡No! ¡No se atrevería usted a hacer algo así! ¡Eso sí que sería sádico!
(A SI MISMO)
¡Oh, Dios mío! ¡Las mujeres! ¡Quién jamás va a poder entender a las mujeres?!! ¡Aaachuuu!
(ESTORNUDA)

EMMA:
Entonces, por favor acepte, y haga lo que le pido...

HECTOR:
Pero, Señora, ¡eso es imposible! ¡Por favor piense qué es lo que me está pidiendo que haga!

EMMA:
Lo he pensado muy bien... Mi esposo se atreve a dudar de mi honradez... ¡Yo quiero castigarlo! ¡Y ya que es celoso, entonces quiero que sufra con sus propios celos! ¡Esa será mi venganza!

HECTOR:
¿Pero ha pensado usted qué hará él?

EMMA:
¡Dios Santo! Por supuesto que lo he pensado... ¡El vendrá a matarlo!

HECTOR:
¿Que qué?!! ¿A mí? ¿El vendrá a matarme a mí?

EMMA:
¡Pues, claro!.. Es decir, ¡a menos que lo mate usted a él primero! Será un duelo, como se hacia antes... ¡Pero ojalá no esté usted pensando dejarme viuda!

HECTOR:
¡Pero, Señora!...

EMMA:
¡Oh, él querrá un duelo a muerte, seguro! Mustafa me ha dicho varias veces que no dudaría en tener un duelo a muerte si se mancha su honor... Así es como se resuelven los problemas en su país...

HECTOR:
¡Un duelo a muerte! ¡Pero si eso sería completamente ilegal! ¡Los duelos han sido prohibidos desde hace más de un siglo! ¡De qué país es él?

EMMA:
De Iran...

HECTOR:
¿De Iran?!! Pero si estamos en México... ¡Y en México los duelos a muerte están completamente prohibidos! ¡Es bárbaro!

EMMA:
Sí... Realmente terrible, ¿verdad?

HECTOR:
¡Pero si yo no tengo ningún deseo de tener un duelo a muerte con su esposo!

EMMA:
Pues, Licenciado... Creo que no hay ninguna otra alternativa... Su honor le exije que...

HECTOR:
¡De ninguna manera!

EMMA:
¿Porqué no? ¿Acaso tiene usted miedo?

HECTOR:
¿Que si tengo miedo? Señora, ¡jamás me he peleado de esa manera! ¡Yo peleo con palabras, no con espadas!

EMMA:
Oh, Licenciado, no sería con espadas... Con balas... ¡Mustafa es medalla de oro en tiro al blanco! ¡Oh! ¡Estoy tan orgullosa de él!

HECTOR:
¡Ni con espadas ni con balas! ¡No quiero tener un duelo con su esposo, de ninguna clase!

EMMA:
(A SI MISMA, CON DESDEN)
¡Chis! ¡Los hombres de hoy...!

HECTOR:
¡No! Créame, Señora... lo que usted necesita hacer es divorciarse... es mucho más facil para usted... ¡y bastante menos peligroso para mí!

EMMA:
¡Divorcio! Eso ni siquiera es una posibilidad... Le repito que amo mucho a mi esposo... Lo que quiero es darle una buena lección, por ser tan celoso... Esa es la venganza que busco... ¡No el divorcio!

HECTOR:
(CERCA DE LA VENTANA)
En ese caso, Señora...

EMMA:
No... tampoco me pida que me vaya...
(LO OBLIGA A SENTARSE)
Vamos, Licenciado... ahora ¡acuéstese aquí y hágame el amor!

HECTOR:
¡Olvídelo! ¡Jamás! ¡De ninguna manera!

EMMA:
¡Ayy! ¿Qué es eso? ¡Mire! ¡Mire! ¡Mi esposo con otra mujer! ¡Oyy! ¡Como se atreve! ¡Canalla! ¡Miserable!... ¡Pronto! ¡Mi abrigo! ¿Adónde está mi abrigo?!!

HECTOR:
¿Su abrigo?!! ¿Adónde está su abrigo?!!
(LOS DOS BUSCAN EL ABRIGO)

EMMA:
(VIENDO EL ABRIGO SOBRE SUS HOMBROS)
¿Pero acaso no vé que trae usted puesto mi abrigo? ¡Deme mi abrigo! ¡Pronto! ¡Muévase!
(LE QUITA EL ABRIGO RAPIDAMENTE, SE LO PONE, Y SE VA)
¡Oyy! ¡Le voy a sacar los ojos! ¡Lo voy a hacer pedazos! ¡Le voy a arrancar los pelos! Le voy a...!
(SALE EMMA)

HECTOR:
¡Uuf! ¡Por fin, se fué! ¡Ya era hora! ¡Que mujer tan loca! ¡Dios mio! ¡Está completamente loca! Por poco me mata... Si regresa, no le voy a abrir la puerta... ¡Que se pudra! ¡Que espere hasta que caiga nieve en el infierno! Que toque hasta que... ¡Ya me cansé! Primero quiere que le haga el amor... ¡Esta loca! Luego, abrió la ventana, y me dió catarro... Pues, pienso que ya puedo cerrar la ventana...
(SE ACERCA A LA VENTANA)
Pero... ¡Qué es eso? ¿Qué está pasando allá abajo? Ese debe ser su esposo, con otra mujer... pero... ¡No! ¡No! ¡No es posible! ¡Pero es cierto! ¡Ese vestido! ¡Reconozco el vestido color rosa de mi esposa! No estoy equivocado... ¡es mi esposa! Pero... ¡oh, que horror! ¡Ese maldito Mustafa está platicando muy ameno con mi esposa! Seguramente la quiere seducir... Oh, maldito... ¡Y mi esposa! Me dijo que se iba a casa de su mamá... Nunca se puede creer lo que dice una mujer... ¡Oh! ¡Pero las cosas no se van a quedar así! Me voy a vengar, ¿me oyó? Maldito Don Juan Iraní... Si quiere, ¡tendremos un combate hasta la muerte! Con espadas... O con pistolas si prefiere... Yo estaré bien... creo... Tendré que practicar un poco pero...
(SE ENCIENDE SU CARA)
¡Ah! ¡Tengo una mejor idea! ¡Yo voy a escoger cómo me voy a vengar! ¡Antes de que élla me tracione a mí, yo la voy a traicionar a ella! ¡Oh! Ahora, si solo regresara esa mujer loca...
(TOCAN EL TIMBRE DE LA PUERTA)
¡El timbre! ¡Es ella!
(CORRE A LA PUERTA, Y LA ABRE)

HECTOR:
(AGITADO)
¡Pase, Señora, pase! ¡Vamos! ¡Apúrese!

EMMA:
(ENTRA, RIENDO)
Oh, Licenciado, ¡estuvo tan divertido!

HECTOR:
¡Ah! Señora, por favor... este no es buen momento para reir...

EMMA:
Pero, ¿porqué le debe molestar a usted que yo me ria? ¿Qué le pasa?

HECTOR:
Lo que me pasa, Señora, es lo que me propuso usted antes... hacerle el amor... ¡acepto! ¡Pero apúrese! Aquí, ¡junto a la ventana!
(SE EMPIEZA A DESVESTIR)

EMMA:
¡Pero, Licenciado! ¿Qué está usted haciendo? ¡Si yo ya no quiero hacerle el amor a usted!

HECTOR:
¿Que qué?!! ¿Cómo que usted ya no quiere hacerme el amor? Yo necesito hacerle el amor a usted... ¡ahora mismo! Ahora soy yo el que tiene que vengarse... Ellos deben sufrir la Ley del Talon... ¡Ojo por ojo, diente por diente... Esposa por esposa!

EMMA:
¡Pero no, mi estimado Señor Licenciado!

HECTOR:
(ACERCANDOSE)
¡Ah! Vamos, Señora... aquí, junto a la ventana, como usted quería... Déjeme abrazarla... Que nos vean haciendo el amor... La quiero cubrir de besos... es decir... bueno, no importa... ¡Quiero hacerle el amor!

EMMA:
¡Pero, Licenciado! ¡Usted está completamente loco! ¡Qué le hace pensar que yo quiero hacerle el amor a usted? ¡Pero si yo casi ni lo conozco!

HECTOR:
Ya lo sé, Señora... Yo tampoco la conozco a usted... ¡Pero apúrese Señora!... ¡Apúrese!...

EMMA:
¡Pero, Licenciado! ¡Yo soy una mujer casada!

HECTOR:
Sí, ¡por supuesto, Señora! Ya aclaramos eso antes... yo también soy un hombre casado... ¡Ahora apúrese, Señora, antes de que se vayan!

EMMA:
¡No! ¡No! ¡Licenciado, tiene que controlarse!... ¡Alto!!!

HECTOR:
¿Qué?!! ¿No ve usted que mi esposa está a punto de hacerle el amor a su esposo?... ¿a su Mustafa?!! ¡Tenemos que hacer lo mismo!

EMMA:
¿Su esposa? ¡No, Licenciado! ¡Seguramente usted está bromeando!

HECTOR:
¡Sí! ¡Estoy bromeando! ¡Todo es solo una broma idiota! ¡Como si yo no reconociera el vestido color rosa de mi esposa!

EMMA:
¿Su vestido color rosa? ¡No! ¡Basta ya! ¡Cálmese, Licenciado! Mi esposo no está con su esposa... ¡Está entrevistando a la sirvienta nueva!

HECTOR:
¿Entrevistando a la sirvienta nueva? ¿Acaso cree que no puedo creer mis propios ojos? Ese vestido color rosa... "Rosa Mexicano"...

EMMA:
¡Pero, no! ¡No es su esposa la que está vestida de rosa! Es Margarita, nuestra nueva sirvienta. ¡Usted la debe de conocer, ya que dice que trabajó para usted anteriormente!

HECTOR:
¿Margarita? ¿Se refiere usted a Margarita, la sirvienta que mi esposa despidió ayer?

EMMA:
¡Si, Licenciado! ¡Margarita! Vino a nuestra casa buscando trabajo, y como yo no estaba en casa, mi esposo contestó la puerta y la contrató...

HECTOR:
Pero ese vestido rosa Mexicano... ¡Ah! ¡Por supuesto! Ya recuerdo... ¡Mi esposa le regaló ese vestido a Margarita! Ah, Señora, ¡No sabe usted cómo me ha quitado usted un peso de encima! Por poco y yo... ¡oh! ¡Mi pobre esposa! Y yo que tanto sospeché de élla... ¡Oh! ¡Cómo le voy a rogar que me perdone!

EMMA:
¡Y tendrá mucha razón en pedirle perdon! Eso es exactamente lo que mi esposo me pidió a mí... ¡Y lo perdoné!

HECTOR:
¿Entonces ya no busca vengarse de él?

EMMA:
¿Yo? ¿Vengarme de mi esposo? ¡No, por supuesto que no! Pero sabe que... él nos vió parados junto a la ventana...

HECTOR:
(ASUSTADO)
¿Que?!! ¿Nos vió juntos?!!

EMMA:
¡Sí!... pero como no vé muy bien de lejos, no nos vió muy bien... Me preguntó que quién era la viejita con la que estaba platicando...

HECTOR:
¿La viejita? ¡Vamos, vamos! ¡La "viejita" era yo!

EMMA:
¡Exactamente! Y yo le conté que es la suegra de una de mis amigas... ¡Tan, tan, y santo remedio! ¡Problema solucionado!

HECTOR:
¿La suegra? ¿Yo?!! ¿La suegra de su amiga?!! ¡Qué humillante! Bueno... pero... más vale ser la suegra de su amiga que tener que combatir un duelo a muerte con su esposo... el medallista en tiro al blanco...

EMMA:
Y ahora, mi querido Licenciado, es hora de que me vaya. Solo regresé para darle las gracias por su ayuda...

HECTOR:
(SORPRENDIDO)
¿Por mi ayuda? ¿Yo la ayude a usted?

EMMA:
Por supuesto que usted me ayudó... Si mi esposo no me hubiera visto parada aquí con una viejita, no se hubiera dado cuenta de que estaba equivocado en ser tan celoso... ¡Por esa razón me rogó que lo perdonara, por ser celoso!

HECTOR:
Pues... Sí... Usted parada aquí, con una viejita... ¡oh! ¡Qué humillante! Pero... desde el punto de vista de él, me supongo que eso es cierto... La vió aquí con una viejita...

EMMA:
Así es que lo dejo... hasta la próxima...

HECTOR:
Sí... Hasta la próxima... Que espero sea hasta nunca... ¡Ah! ¡Señora, ha sido un placer servirla!
(LE BESA LA MANO)
¡Señora!

EMMA:
(SALUDANDO)
¡Licenciado!
(SE OYEN GOLPES FUERTES EN EL PISO)
¡Oh! ¿Qué es eso?

HECTOR:
Oh, no le ponga atención a eso... Es la vecina de abajo golpeando... Está molesta porque no tendrá algo interesante que reportarle a mi esposa... ¡Pero prometo que mañana voy a buscar otro apartamento!
(LE BESA OTRA VEZ LA MANO)
¡Señora!

EMMA:
(SALUDA)
¡Licenciado! (SALE)

F I N
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Tambien por Ellis Toussier-Ades Bigio-Antebi:

Obras de 3 actos, de Georges Feydeau, sin costo.
Lea el sinopsis: (las siguientes obras estan en Ingles, por el momento, hasta que yo acabe la programación en español.)

sinopsis, El Cornudo Borludo (Champignol Malgre Lui)
sinopsis, El Sistema Rasputin (Le Systeme Ribadier)
sinopsis, Cita en el Hotel Rico Palo! (La Puce a L'Oreille)

Lea tambien estas obras de 1 acto, de Georges Feydeau, aqui:

Venganza (Par la Fenetre)
Descanse En Paz (Feu, la Mere de Madame)

Please write to me at:

etoussier@hotmail.com

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